Libros de Ficción

Aerth Muund 1x01: Encuentro, 1a Parte

por JL Iglesias Feria

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Aparte del entorno virtual común, cada uno de ellos podía acceder a uno propio personal. Alest había usado el suyo por primera vez tras llevar a cabo el trabajo con Kaira. Se había dedicado a configurarlo un poco a su gusto mientras los demás analizaban los datos que había extraído. Cuando se aburrió, volvió al entorno que compartían todos. Nik no estaba allí porque, aunque había paralizado el análisis de tráfico de vehículos, se había ido al suyo a analizar los datos que le había entregado Alest a Nel sobre la instalación donde estaba Niiph. Aun así, se sorprendió de que Nel no estuviera sola, ya que Ghio estaba con ella y discutían sobre la mejor estrategia para asaltar las instalaciones. Alest no quería interrumpir la conversación, pero como tampoco quería volver a su entorno virtual personal, decidió que lo mejor sería desconectarse durante un rato. Activó la secuencia de salida y se quitó el casco. Ghio estaba, con su propio casco, tumbada junto a Nel. Nik seguía en su puesto. Alest estaba algo agarrotado, porque había estado sentado en una silla algo incómoda, ya que aun no tenía un puesto asignado. Aprovechó para estirarse un poco e ir al baño. Luego, pensó en acercarse al comedor a ver si podía conseguir algo de beber. Los pasillos estaban oscuros y, como no conocía aun el lugar, le costó llegar. Pero cuando lo hizo, las puertas estaban cerradas. Pulsó un par de veces en la consola para asegurarse, aunque no obtuvo respuesta. Al girarse para volver junto a los demás, se encontró de bruces con alguien al tiempo que se activaban las luces de la zona. Se llevó un susto tremendo:

–¿Le ocurre algo? –era la voz de una de las bibots asistentes– ¿Puedo ayudarle en algo?

Alest se llevó la mano al pecho y trató de calmarse. Tenía la respiración alterada y no supo que contestar.

–Si desea ingerir algo, quizá podría proporcionárselo –prosiguió la bibot–. Aunque lo que parece que necesita más en este momento es asistencia médica. Si se encuentra mal, le sugiero que me permita avisar a...

–¡No, no! Tranquila –logró decir Alest–. Tan sólo venía buscando algo para beber.

–En ese caso, pídamelo a mí y yo haré todo lo posible por conseguírselo.

Alest no había pensado en ninguna bebida en concreto, así que intentó pensar en alguna mientras la bibot lo miraba fijamente.

–Creo que tomaré agua –respondió al fin–. Sí, una botella de agua me vendrá bien.

–Como desee. Acompáñeme –indicó la bibot.

Mientras la seguía, se dio cuenta de que no había cenado y que también tenía algo de hambre:

–¿Puedes conseguirme algo de comer también? –preguntó Alest.

–Tenemos raciones para llevar –respondió la bibot.

–De acuerdo.

–¿Desea alguna en particular?

–La que sea –respondió Alest, prefirió no preguntar por las diferentes opciones–. Me da igual, la primera que encuentres.

–Como desee.

Según avanzaba la bibot, las luces se iban iluminando a su paso. Alest no tuvo que seguirla durante demasiado rato, enseguida llegaron a una puerta frente a la que la bibot se detuvo y se giró:

–Si es tan amable de esperar aquí.

–¡Claro!

–Gracias.

Poco después, la bibot salió por la puerta con una botella de agua y un paquete similar al que le había visto coger a Ghio durante la comida.

–Aquí tiene –dijo la bibot al tiempo que le tendía los víveres–. ¿Desea alguna cosa más?

Alest recogió lo que le había traído la bibot y se dispuso a marcharse cuando se lo pensó mejor:

–Sí, tan sólo una. ¿Podrías indicarme cómo llegar hasta donde está Nik?

–Como desee.

La bibot lo guió y, cuando llegaron, se despidió de él y se marchó. Los demás seguían conectados, así que Alest pensó que lo mejor era buscar un sitio confortable y tranquilo donde calmar su apetito. En seguida se le vino a la mente los sillones sobre los que estaban Nuun y Kaira en el momento de haberlas conocido. Iba a ponerse en marcha hacia allí cuando Nel le habló:

–Cuando termines con eso, conéctate de nuevo.

Alest no se había esperado que le hablara, por lo que volvió a sobresaltarse:

–Cla... claro –respondió–. No tardo mucho.

A pesar de todo, fue hasta los sillones. Intentó relajarse un poco mientras le daba un par de tragos al agua y abría el paquete de comida. Todo estaba ocurriendo tan rápido que no había tenido tiempo de meditar sobre lo que le había ocurrido en el último día. Había muchas cosas en las que le gustaría pensar con más tranquilidad, pero ahora, de nuevo, no creía que fuese el momento. Terminó de ingerir la comida, que definitivamente no estaba tan mal como le había comentado Nik, y se obligó a levantarse e ir hasta donde estaban los demás. Dejó lo que le quedaba de botella de agua a un lado y volvió a colocarse el casco. Poco después estaba de nuevo conectado al entorno virtual. Lo primero que vio fue los ojos negros de la Ghio virtual mirándolo fijamente, lo que lo incomodó. Diferían muy poco de los reales.

–Necesitamos que nos confirmes una cuestión –le pidió Nel–. Sabemos que los conductos de ventilación tienen labots vigilantes. ¿Podrías neutralizarlos conectándote a la red o son autónomos?

–Aunque suelen tener algún tipo de conexión inalámbrica, lo más seguro es que sean autónomos en gran medida por seguridad. Podría intentar acceder a ellos, pero suelen poseer medidas de defensa bastante fuertes que me podrían retrasar demasiado tiempo.

–Por lo que queda descartado –intervino Ghio–. Hay que usar la entrada auxiliar, no hay otra opción. Si él nos va desbloqueando las puertas, nos llevará poco tiempo llegar hasta los cuerpos.

Nel pareció meditarlo por enésima vez, pero seguía sin verlo claro. Alest la miró sin saber que decir, hasta que la naghin se dio cuenta:

–Perdona, es que nos hemos encontrado con que el edificio es más complicado de acceder de lo que esperábamos –le aclaró Nel–. La irrupción que comenta Ghio es posible pero arriesgada. Hay muchas probabilidades de que nos encontremos con algún bibot por el camino. Yo pensaba en alguna forma de entrar y salir sin ser vistos por nada ni nadie.

–Nel, se nos acaba el tiempo –la apremió Ghio–. Tenemos que decidirlo ya.

–Lamento insistir de nuevo en ello pero, ¿por qué no recurres a los thebots? –preguntó Alest–. Seguro que encontramos algún conducto por donde introducirlos y extraer las muestras.

–También se lo he propuesto yo antes –le reprochó Ghio a Nel.

Nel hizo una mueca de disgusto pero meneó la cabeza con resignación:

–Me temo que no nos queda otra opción –aceptó Nel al final–. Voy a prepararlos e iré a reunirme con Nuun y Kaira.

–Te acompaño –le propuso Ghio.

–¡No! –respondió tajante Nel–. Necesito que te quedes aquí.

Ghio pareció que iba a responder cuando Nik se apareció. Habían estado tan inmersos en la discusión que no le vieron llegar:

–¡Traigo malas noticias! –gritó–. Según los datos y audiovisuales que nos proporcionó Alest, el proceso de restauración podría estar mucho más avanzado de lo que pensábamos.

–¿Cómo de avanzado? –preguntó Nel.

–Podrían estar terminándolo en este momento –fue la respuesta de Nik.

Al mismo tiempo apareció un círculo sobre uno de los paneles. Era Kaira:

–Nel, Nuun me acaba de despertar. Al parecer, creyó detectar algo de movimiento en las instalaciones. Activó su termóptico y se acercó hacia donde procedían los ruidos. Se trata de la zona de vehículos de las instalaciones. Está ahora mismo viendo a través de una ventana cómo cargan dos ataúdes en uno de los furgones.

En el entorno virtual apareció un nuevo panel con el audiovisual de lo que estaba visualizando en ese momento Nuun.

–Bien, quiero que pases tu vehículo a conducción manual, recojas a Nuun y lo sigáis a donde vaya –le indicó Nel–. Pase lo que pase no lo perdáis. Yo os alcanzaré con uno de los ciclos.

–De acuerdo –contestó Kaira, y desconectó.

–Al final parece que sí que vamos a tener que usar esos thebots –dijo Nel, e inmediatamente después desapareció. Se había desconectado.

Ghio activó la secuencia de desconexión, al igual que Alest, pero les llevó algo más de tiempo que a la naghin. Cuando Alest se quitó el casco, Nel ya se encontraba de pie y Ghio se estaba incorporando. Ahora volvía a estar activada la iluminada de todo el edificio:

–¡Espera! –exclamó Ghio– Vas a intentar llevar a cabo la misión con el vehículo en marcha, de camino al edificio de la philia.

–Así es –le confirmó Nel, que comenzó a andar rápido hacia otra zona de las instalaciones. Ghio intentó alcanzarla y Alest las siguió a ambas, tenía curiosidad por ver los thebots–. Me acercaré con el ciclo e intentaré que alguno de nuestros thebots se introduzca en su vehículo. Con suerte podrá extraer las muestras y escapar sin ser detectado.

–Te lo ruego, Nel –le suplicó Ghio–. Déjame ir contigo.

–Dos ciclos serán demasiados sospechosos –le contestó Nel–. No, iré yo sola. Con la asistencia de Nuun y Kaira me valdrá. Tienes que quedarte aquí.

Ghio desistió al fin y se detuvo, dejando marchar a Nel que siguió avanzando a paso ligero. Alest llegó hasta la altura donde se había parado Ghio y también se detuvo sin saber que hacer. Ghio se giró y lo miró enojada:

–Y tú, ¿que haces aquí? –le preguntó de mala manera–. ¡Vamos, ven!

Se dio media vuelta y se marchó por el camino opuesto al de Nel. Alest dudó un momento, pero no creía que fuese posible ver los thebots en ese momento, así que al final se volvió y siguió a Ghio, aunque a cierta distancia.

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