Libros de Ficción

Aerth Muund 1x01: Encuentro, 1a Parte

por JL Iglesias Feria

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Nel recorría las calles a la máxima velocidad que podía. En el sector industrial portuario, donde estaba situada la central, no había tenido problemas para alcanzar altas velocidades porque no había apenas tráfico ni había demasiada vigilancia. Una vez había ingresado en el sector de las philias, había tenido que limitarla algo para no levantar sospechas entre las muchas patrullas de seguridad que había desplegadas. Aun así, el tráfico era bastante escaso a esas horas y tan sólo tenía que ir esquivando algunos vehículos, la mayoría sin personas dentro ya que eran de transporte de cargas. Llevaba puesto un casco parecido al que había usado Alest, pero especial para naghins. Lo llevaba conectado mediante una serie de cables a su ciclo. Esto le permitía seguir en contacto con la central y aprovechar al máximo las capacidades de percepción aumentada que poseía. En ese momento, sobre un lateral, veía un mapa plano con múltiples informaciones, en especial, la posición relativa del vehículo que transportaba a Niiph. Otra marca lo seguía de cerca, eran Nuun y Kaira. Estas habían logrado colocarle un dispositivo de seguimiento al vehículo del restaurador cuando salía de las instalaciones. Nel no estaba ya lejos, y aun tenía esperanzas de llegar hasta él antes de que alcanzara su destino. Aparte, una inteligencia iba constantemente recalculando la ruta más óptima, al tiempo que le mostraba una cuenta atrás fluctuante con el tiempo aproximado que le quedaba para llegar hasta él.

A pesar de todo, habían tenido algo de suerte. Debido a los acontecimientos de la noche anterior, se habían desplegado bastantes controles por toda la ciudad estado, especialmente en el sector de las philias. El vehículo que transportaba a Niiph tuvo que detenerse en varias ocasiones para pasar por ellos. Eso le había dado más tiempo a Nel para llegar. En ese momento, acababa de pasar por otro control. Ella y sus chicas no tuvieron que hacerlo porque, con la información de la que disponían, podían esquivarlos con cierta facilidad. Nel se acababa de incorporar a una vía rápida que, más adelante, debía tomar también el furgón que perseguía. Nuun y Kaira habían tomado otro camino para adelantarse. Los controles le habían dado una idea a Nel para el caso de que no lograse dar caza al vehículo.

–Nel, estamos llegando al cruce –le comentó Kaira, que era la que conducía–. ¿Estás segura de que este es el mejor lugar?

–Espero que sí, está en la ruta más corta según la trayecto actual –contestó Nel–. Y recuerda, pase lo que pase, no uséis las armas. Tan sólo llevadlas visibles, nada más.

–¡Que sí, pesada! –indicó Kaira–. De todas formas, estás muy cerca. No creo que tengamos que intervenir.

–No estoy tan segura –respondió Nel al tiempo que rebasaba a un par de vehículos pesados–. Nuun, ¿has logrado deducir la forma con la que introducir el thebot en el vehículo?

–Sí –dijo la aludida.

En la visión lateral de Nel apareció un esquema volumétrico del tipo de vehículo que transportaba a las philias e, indicado sobre este, había una trayectoria que salía de la parte delantera, desde uno de los orificios de ventilación, y daba varias vueltas por los conductos internos del sistema hasta desembocar en la parte posterior, donde estaban los ataúdes.

–Me parece bien –contestó Nel–. Te doy acceso a tres de los thebots y los programas con esa ruta. Imagino que no has podido averiguar nada más sobre los ataúdes.

–No.

–No importa, usaremos el audiovisual del thebot para buscar una posible entrada, aunque todo apunta a que son herméticos.

–¿No van equipados los thebots con diluyente? –preguntó Kaira.

–Sí, ya lo he tenido en cuenta en el momento de escogerlos –respondió Nel–, pero prefiero no tener que hacer orificios en los ataúdes que puedan dar lugar a sospechas.

Nel adelantó a otro vehículo grande y una de las inteligencias remarcó una zona de la vía que estaba un poco más adelante. Sobre un nuevo panel apareció ampliado el vehículo que perseguía.

–Estás llegando –indicó Kaira.

–Bien, estad preparadas –contestó Nel, y aceleró ligeramente su ciclo.

No tardó en llegar hasta la altura del furgón. Para no levantar sospechas, no hizo movimientos brusco. Simplemente se colocó en una trayectoria paralela al mismo y, una vez lo alcanzó, fue rebasándolo poco a poco. Aprovechó para echar un ojeada mediante un audiovisual que tenía en el lateral del casco.

–Thebots configurados –era la voz de Nuun.

–Perfecto –respondió Nel.

Nel dio la orden y en uno de los compartimientos traseros de su ciclo se abrió una pequeña compuerta. De ella salió volando un thebot con aspecto de insecto. De este no colgaba ningún hilo ya que lo iba a controlar de forma inalámbrica para no dejar rastros. En su campo visual apareció un nuevo panel que mostraba lo que veía dicho thebot. Este fue directo hacia el orificio que había comentado Nuun y se introdujo por él. Una vez estuvo dentro, Nel continuó avanzando con su ciclo y se alejó un poco del vehículo, mientras que seguía observando los movimientos de su thebot dentro de los conductos. Todo fue bien, hasta poco antes de que el insecto llegara hasta la salida. El thebot se encontró un filtro con los agujeros demasiado pequeños para pasar a través de ellos. Ahí no le importó a Nel usar el disolvente del que iba equipado el thebot para atravesarlo, pero gastó lo mínimo para reservar el resto. El insecto artificial evitó el obstáculo y no tardó en estar revoloteando en el interior de la parte trasera del vehículo. Afortunadamente, no había nadie en el habitáculo, que estaba aislado del resto. Los individuos que habían subido al mismo deberían estar en el compartimento delantero. El thebot se posó sobre el ataúd de Niiph, a la espera de nuevas instrucciones.

Nel no podía alejarse demasiado para evitar perder el contacto inalámbrico con el thebot, pero llegaron a una zona de la vía donde el trafico comenzó a intensificarse:

–Nuun, encárgate tú de guiar el thebot –solicitó Nel.

Esta así lo hizo. Tras obtener el control, le ordenó volar alrededor del ataúd para intentar localizar algún agujero por el que entrar. Después de algunas pasadas se dieron cuenta de que no había ninguna entrada demasiado obvia. Iban a tener que buscarla con más detenimiento. Nuun mandó posarse al thebot sobre algunas de las juntas, y activo algunos escáneres simples con los que iba equipado el mismo para localizar orificios, aunque fueran pequeños. Cuando después de investigar en una junta no encontraba nada prometedor, daba un pequeño vuelo hasta otra. Sin embargo, tras casi una docena de intentos, seguían sin encontrar el más mínimo resquicio que abordar.

Nel había aprovechado el mayor tráfico para ocultarse entre los demás vehículos y colocarse de nuevo en una posición lateral pero más cercana. El desvío que debía tomar el vehículo del restaurador no estaba ya lejos, por lo que el tiempo se les agotaba. Nel hizo un par de maniobras suaves y se colocó detrás del vehículo, a la máxima distancia que pudo. Este no tardó en comenzar a disminuir su velocidad para adecuarla a la vía de salida.

–He encontrado un orificio –dijo Nuun, Nel miró al audiovisual y comprobó que así era, aunque había un problema–. Es pequeño.

–Usa el diluyente para agrandarlo –indicó Nel–. Espero que no se den cuenta.

Nuun envió la instrucción y el thebot expulsó de nuevo moleculares sobre las paredes del agujero. En ese momento, el vehículo con los ataúdes se desviaba de la vía seguido de Nel en su ciclo algunos metros detrás. La nueva calle que tomaron era algo más estrecha y desierta y no podría permanecer demasiado tiempo persiguiéndolo sin levantar recelos. El thebot seguía agrandando el conducto, pero le estaba llevando bastante tiempo.

–Creo que acertaste, Nel –dijo Kaira–. Viene hacia aquí.

–Eso espero –respondió esta.

Instantes más tardes, los carriles de la calle se dividían en varias direcciones. Algunos continuaban hacia delante, que fue por donde tomó el vehículo con las philias, mientras que otras partían hacia arriba o hacia abajo. Nel decidió coger uno de los carriles que ascendían, ya que era el que permanecía más tiempo paralelo y cercano al vehículo. En el audiovisual, el thebot luchaba por introducirse a través de la abertura que había logrado abrir. Tras un rato algo angustioso, logró hacerlo. El problema era que un poco más adelante el carril superior por el que iba Nel comenzaba a divergir del carril inferior por el que transitaba el vehículo.

–Nel, lo tenemos casi encima –comentó Kaira–. ¿Lo hacemos?

–Sí –afirmó Nel–. La conexión se va a cortar.

–Ya lo vemos –contestó Kaira–. No importa, serán sólo unos segundos, luego el vehículo estará lo suficiente cerca de nosotras como para retomarla directamente.

Nel ordenó a una de sus inteligencias buscar el camino más rápido para volver a acercarse a su objetivo. En cuanto lo obtuvo, aceleró todo lo que pudo su ciclo y lo siguió. Por lo menos, de Nuun le llegaron buenas noticias:

–Conectada –y unos segundos más tarde–. Extrayendo muestras.

Abrió otro audiovisual para obtener lo que veía Kaira. En ese momento ya no conducía pero seguía llevando el casco puesto. Habían detenido el vehículo en un cruce y habían improvisado un control rudimentario. Kaira estaba de pie en el exterior, viendo cómo se aproximaba el vehículo objetivo, al tiempo que Nuun permanecía en su interior controlando al thebot de forma remota. Kaira levantó la mano para indicar al otro vehículo que se detuviera, que así lo hizo.

Nel no pudo ver claramente lo que pasaba a continuación porque tuvo que hacer un par de maniobras arriesgadas a demasiada velocidad. El ciclo le culeó un poco, pero el sistema inteligente de estabilización logró controlar la situación. Ya estaba en la calle perpendicular que la llevaría hasta el cruce. Miró un instante el audiovisual de Kaira, conversaba con uno de los bibots asistentes del restaurador. Nel debía llegar hasta el cruce antes de que se pusiera de nuevo en marcha. No había ningún otro vehículo en la vía y era totalmente recta, así que aceleró todo lo que pudo. Algunos segundos más tarde, estaba llegando al cruce. Calculó un poco mal la distancia, así que tuvo que accionar el freno de una forma un poco más brusca de lo que habría deseado. Luego avanzó despacio, simulando detenerse debido al control de sus chicas. Al menos, el bibot seguía conversando con Kaira.

Ahora volvía a ver el audiovisual del thebot, que mostraba que ya había terminado y que había emprendido el camino de vuelta por los conductos de ventilación del vehículo. Kaira también debió de darse cuenta, por lo que intentó ganar tiempo mandando esperar un momento al bibot mientras se acercaba a Nel fingiendo querer informarla también del control.

–¿Qué hacemos? –le preguntó Kaira a Nel al tiempo que el thebot abandonaba el vehículo por donde había entrado– ¿Lo dejamos pasar ya?

–Tenemos lo que queremos –indicó Nel–. ¿Por qué lo preguntas?

–¡No es evidente! Podríamos obtener muestras de la otra philia, la que está en el otro ataúd. Nos vendrían bien, ¿no?

Nel había estado tan centrada en Niiph que no había pensado en ello.

–No perdemos nada por intentarlo –confirmó Nel al tiempo que el thebot que había terminado su trabajo se introducía por el compartimento del ciclo hasta su celda –. Consígueme algunos segundos más.

–¡No hay problema!

Kaira se acercó sin mucha prisa hasta su propio vehículo. Abrió la puerta y conectó su casco a uno de los terminales, simulando consultar algo sobre el ciclo. Nel aprovechó para soltar otro thebot que no tardó en recorrer el camino del anterior. Una vez estuvo dentro del vehículo, Kaira desconectó su casco, cerró la puerta e hizo como si dejara pasar el ciclo. Nel aceleró suavemente, ya que sabía que Nuun ya estaría controlando al nuevo thebot. Esta vez no necesitarían estar cerca, ya que Nuun le habría cargado la experiencia del otro thebot para que supiera lo que tenía que hacer y podría actuar de forma autónoma. La naghin buscó un sitio donde apartar su ciclo. Unos metros más adelante encontró un lugar en uno de los laterales. Se desvió, aparcó el ciclo y se asomó por la esquina. Amplificó la escena del cruce y pudo apreciar como el vehículo del restaurador retomaba su camino y Kaira se montaba de nuevo en el vehículo.

–¡Muy bien! ¿Siguiente paso? –preguntó Kaira.

–Yo voy a llevar las muestras a la central para que las analice Lu –contestó Nel–. Vosotras seguid al vehículo a distancia sin que os detecte y recoged al thebot cuando lo abandone. En cuanto lo tengáis, regresad a la central.

Nel montó de nuevo en su ciclo y solicitó la ruta de vuelta. Activó el sistema automático de conducción y se relajó. Ya no había tanta prisa.

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