Libros de Ficción

Aerth Muund 1x01: Encuentro, 1a Parte

por JL Iglesias Feria

16

Nel no tardó en llegar hasta donde tenían sus chicas aparcado el vehículo. Kaira estaba en el exterior, dando vueltas en los alrededores del mismo, mordiéndose una uña. Nel sabía que cuando estaba nerviosa, no podía estarse quieta. Por contra, Nuun seguía sentada dentro, sin mostrar la más mínima inquietud. Mientras llegaba la naghin, se había dedicado a obtener toda la información posible sobre el edificio de la philia Kaeon. Nel estacionó su ciclo detrás del vehículo, y no había terminado de desconectar el cable que unía su casco al mismo cuando rápidamente Kaira se acercó y la abordó:

–Tienes un plan –afirmó Kaira.

–Tengo un plan –confirmó Nel.

–¿Qué tengo que hacer?

–Tranquilizarte –la instó Nel, mientras terminaba de bajarse del ciclo y se dirigía al vehículo.

–¿Y luego?

–Kaira, respira –dijo Nel subiendo al vehículo–. En seguida os lo explico todo. ¿Nuun, tienes todo?

–Sí.

Kaira también subió al vehículo y cerró la puerta.

–Vale –continuó Nel, quitándose y arrojando el casco sobre uno de los asientos–. Es sencillo: entro al ágape, recojo el thebot y salgo con él. Nuun, prepara una conexión inalámbrica segura de larga distancia entre el vehículo y mis gafas, necesito conexión en todo momento. Kaira, prepárate por si tienes que asistirme a la salida. Termópticos y aturdidores, nada letal. Imagino que aun no ha comenzado el ágape.

–No –confirmó Nuun–. Una hora.

–Bien, tiempo de sobra –respondió Nel–. Y, Kaira.

–¿Sí? –preguntó esta algo temerosa.

–Te necesito tranquila y centrada, ¿lo estás?

–Lo estoy –dijo Kaira, reafirmándolo con un gesto de cabeza.

–Perfecto.

Nel esquivó a Nuun y rebuscó en varios compartimentos. De uno de ellos sacó una maleta algo plana y alargada que dejó sobre uno de los asientos. La abrió y dentro había un traje formal para asistir a eventos sociales. Le serviría para asistir al ágape como alguien que iba a despedirse de las difuntas. Con suerte, no tendría que responder a demasiadas preguntas. Comenzó a quitarse la chaqueta, los protectores y otros utensilios que llevaba encima, entre ellos su gafas que se las pasó a Nuun. Pasado un rato, cuando ya se había quitado gran parte de la vestimenta, recibió una comunicación:

–Nel –dijo Nuun, devolviéndole las gafas–, es Nik.

Nel se puso sus gafas, que se veían opacas desde la parte exterior para ocultar el color tan peculiar de sus ojos, y vio a Nik en un círculo.

–¿Cómo ha ido? –preguntó Nel.

–Tu intuición ha sido acertada –respondió Nik–. Al igual que el restaurador, el reciclador de cuerpos que se va a hacer cargo de las philias difuntas también pertenece a una hermandad superior, no es personal de la propia philia.

–Y no ha llegado aun –afirmó Nel, mientras continuaba cambiándose de ropa.

–No –confirmó Nik–, aun está en su local, no muy lejos de donde os encontráis. ¿En qué estás pensando?

–La seguridad del edificio se habrá incrementado después de lo que ocurrió la noche pasada, la philia habrá aumentado la vigilancia y los controles en la entrada –explicó Nel–. Quizá me sea difícil sacar el thebot por la entrada principal. He pensado que podríamos introducir a Kaira colándola en el vehículo del reciclador, para que me ayude en el interior.

–Estoy ahora mismo revisando la lista de audiovisuales de vigilancia callejera a los que tenemos acceso y hay varios en la trayectoria que va desde el local del reciclador hasta el edificio –contestó Nik–. Voy a poner a una inteligencia a controlarlos para que nos avise cuando salga el vehículo hacia allá, aunque puede pasar aun bastante tiempo.

–No importa, si tengo que esperar dentro, lo haré –dijo Nel–. Termino de vestirme y entro. Pásale las posibles rutas que pueda tomar el reciclador a Nuun para que ella y Kaira vayan a interceptarlo.

–Descuida –confirmó Nik–. Perdona, ¿has dicho vestirte?

–Voy a usar un traje que tenía en el vehículo.

–¿Tú sin tu equipamiento de combate habitual? Eso sí que es una novedad.

–Me haré una foto de recuerdo –ironizó Nel.

–Quiero una copia –bromeó Nik–. La inteligencia ya ha obtenido las posibles rutas del vehículo, se las paso a Nuun.

Y cortó la comunicación. Nel se quitó las gafas y se las devolvió a Nuun, que las cogió para terminarlas de configurar.

–Nik va a contactar contigo para pasarte unas rutas –le explicó Nel–. Pertenecen al vehículo del reciclador de cuerpos que va a encargarse de Niiph y la otra philia muerta. En cuanto me marche al ágape, debéis tratar de interceptarlo para que Kaira se cuele dentro del edificio. Pero no os alejéis demasiado, necesito seguir teniendo conexión y prefiero no usar las redes de la philia si no es estrictamente necesario.

–Lo que sea antes de estar sentada esperando –comentó Kaira.

–Si no lográis interceptarlo o veis que hay demasiada seguridad en la entrada, dejadlo. Ya buscaré la forma de salir con el thebot sin que me descubran –matizó Nel–. En caso contrario, usa el termóptico para ocultarte en el edificio hasta que contacte contigo. Nuun, configura también las gafas de Kaira.

–No te preocupes, ¡seguro que lo consigo! –exclamó Kaira.

–Lleva sólo aturdidores y bloqueantes, nada de proyectiles o explosivos. Si te interceptan, no te defiendas. Diles que has venido conmigo. Ya se me ocurrirá algo.

Nel terminó de prepararse y, cuando llegó la hora, bajó del vehículo, se colocó las gafas y se montó sobre su ciclo. Le costó un poco porque no estaba acostumbrada a hacerlo con falta. Conectó las gafas al ciclo, comprobó que tenía conexión y se puso en marcha. Kaira y Nuun pusieron a su vez rumbo a su destino. Nel no tardó en llegar hasta la entrada del edificio de la philia al tiempo que comenzaba a despuntar el día. La guardia exterior se sorprendió al verla llegar en un ciclo, pero Nel trató de convencerlos de que había sido una amiga de Niiph y que venía a su ágape. La guardia se mostró algo reticente pero, quizá porque la philia solía frecuentar extrañas compañías, terminaron dejándola pasar una vez que hubieron realizado una comprobación bastante exhaustiva de su ciclo, lo que llevó algún tiempo. A ella le indicaron que debería pasar un control de personal más adelante. Nel continuó su camino hasta un aparcamiento donde, a pesar de ser temprano, ya había estacionados abundantes vehículos. Allí le esperaban más guardias, que la acompañaron hasta el control anunciado. Nel ya había previsto el contratiempo y se había llevado un collarín de seguridad para hacerse pasar por una thib. Simuló colocárselo y un guardia se conectó a ella para comprobar sus implantes. El artefacto les dio un informe falso aunque muy convincente. A continuación, le hicieron pasar por algunos detectores. Tampoco hubo ningún problema. Por último, un asistente de la philia Kaeon se ofreció a acompañarla:

–Ruego sepa disculpar las celosas medidas de seguridad –se excusó–, pero comprenderá que después de lo ocurrido toda medida es insuficiente.

–No se preocupe, se comprende –aceptó Nel–. La muerte de Niiph ha sido muy dura para mí, más de la forma en que ha ocurrido.

–Ha sido una lamentable pérdida. Y en la misma noche en que muchas philias respetables hemos sufrido un tremendo golpe. ¡Una completa tragedia!

–¿Se sabe ya algo sobre las causas? –dijo Nel.

–No, aun no. Al parecer, siguen investigando –respondió su acompañante–. Aunque si me permite la indiscreción, no me extrañaría que esos detestables Kaikos estuviesen detrás. No son una philia honorable.

–Eso he oído –dijo Nel, siguiéndole la corriente.

–¿Hacía mucho tiempo que conocía a Niiph?

–No, no mucho –mintió Nel–. Aunque nos habíamos hecho buenas amigas. Afinidad de gustos.

–Entiendo –respondió el asistente con una sonrisa algo forzada. Nel no creía que su acompañante aprobara el modo de vida que había llevado la philia.

Llegaron hasta un elevador que los llevó hasta una amplia antesala. Dispersos, había varios sillones donde aguardar. Una música melancólica sonaba de fondo. Allí ya se encontraban algunos thibs que esperaban poder pasar a los aposentos donde estarían las philias. El asistente se disculpó y se marchó. Nel intentó pasar desapercibida, pero sintió algunas miradas sobre ella. Buscó un sitio discreto y conectó con Nik:

–¿Has visto los detectores de thebots en el control de entrada? –le preguntó Nik en cuento entabló comunicación.

–Sí, va a ser difícil salir por allí –reconoció Nel.

–El reciclador se ha puesto en marcha –informó Nik–. Kaira y Nuun están de camino.

–¿Les dará tiempo?

–Creo que sí, ya están cerca –confirmó Nik–. Está loca, ¿lo sabías?

–¿Quién?

–¡Kaira! –exclamó Nik–. Va a saltar desde el techo de nuestro vehículo al del otro con el termóptico puesto para no ser vista.

–Ya la conoces. De todas formas, si la seguridad es tan estricta también para el vehículo del reciclador, lo va a tener muy difícil para entrar.

–Nuun sigue estudiando el mapa volumétrico del edificio buscando posibles alternativas. Por otro lado, tenemos esquemas del tipo de vehículo que usa el reciclador. Lo estoy estudiando, pero creo que si nuestro vehículo se acerca lo suficiente, lograré asaltar sus sistemas de forma inalámbrica y abrir su puerta trasera para que Kaira se cuele dentro.

–Sigue en ello –dijo Nel, al tiempo que vio las puertas del fondo abrirse–. Te dejo, están dando acceso al aposento.

Nel esperó que todos los asistentes entraran antes de hacerlo ella. Una vez dentro, volvió a buscar un lugar apartado. Los thibs fueron siguiendo el protocolo para presentar sus respetos a las difuntas, pero una vez lo hicieron, comenzaron a formar grupos y a picotear de la comida que habían dispuesto sobre las mesas. Nel había estado grabando a los thibs para saber cómo comportarse ante las fallecidas. Repaso los audiovisuales para estar segura de no equivocarse. No creía que nadie se diera cuenta, pero era mejor cerciorarse. Una vez estuvo segura, se fue acercando a donde las dos philias muertas estaban sentadas. Cuando ya estaba cerca, escuchó algunos llantos y lamentaciones a su espalda. Una joven thib acababa de entrar, parecía bastante afectada. Nel aprovechó que el resto de thibs estaban distraídos mirando la escena para acercarse a Niiph y, mientras disimulaba ejecutando el protocolo, se conectó al thebot. Este respondió de inmediato y, tras soltarse de la entina a la que había estado enganchada, recorrió la parte de atrás del asiento de la philia. Nel revisó un audiovisual para vigilar lo que estaba pasando a su espalda. Todo seguían atentos a la chica. Ordenó al thebot volar bajo hasta sus piernas y el thebot lo hizo, posándose sobre su falda. Repitió el protocolo con la otra philia, aunque lo más rápido que pudo para poder apartarse a un lugar discreto. La chica joven continuaba con su melodrama, lo que seguía favoreciendo a Nel. Una vez que estuvo en una zona apartada, ordenó al thebot que volase hasta su nuca. Nel llevaba el pelo recogido, así que, una vez lo hizo, le pidió que se ocultara entre los mechones de sus propios pelos. Ahí estaría seguro por ahora.

–Nik –dijo tras conectar con él–, tengo el thebot.

–Kaira está sobre el vehículo del reciclador –contestó este–, pero ha tardado más de la cuenta. Al menos, no se ha caído. Aunque ya no me da tiempo a abrirle la puerta trasera antes de que lleguen al edificio.

–No quiero interrumpirla –dijo Nel– pero, si ves que puede ser difícil que entre, recuérdale que no insista y lo deje.

–Con lo testaruda que es, ya veremos –contestó Nik–. Nuun me ha pasado posibles rutas de escape del edificio. Kaira ya las tiene, te las envío también a ti.

Ante la visión de Nel se desplegó un mapa volumétrico, pero sólo pudo examinarlo por encima porque algo la interrumpió:

–¿Se puede saber quién eres tú? –preguntó una voz femenina muy cerca a ella.

Nel quitó el mapa de su visión y apareció la cara de la chica que un momento antes había estado gimoteando. La miraba con el ceño fruncido y los ojos hinchados. El resto de invitados estaban todos mirando en aquella dirección.

–Yo era amiga de Niiph –contestó Nel–. He venido a despedirme de ella.

–Permíteme que eso lo dude mucho, yo conozco a todas las amigas de Niiph y a ti no te había visto nunca –respondió la thib–. Así que, ¿me vas a decir quién eres o no?

volver arriba

Licencia Creative Commons

"Libros de Ficción" y "Aerth Muund" por JL Iglesias Feria se encuentra
bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 3.0 Unported.